La verdadera inteligencia
Querétaro, Qro a 5 de noviembre de 2010
2ª clase de Inteligencia.
Un acto de inteligencia es aquel donde en un juicio se invita a la IMPARCIALIDAD y se le niega la invitación a cualquier elemento que le guste entorpecer los juicios (como el orgullo, egoísmo, la vanidad y el complejo de superioridad).
A un juicio al que el cerebro convoca para que este sea justo e inteligente, deberá asegurarse de no invitar elementos acostumbrados a ser contrarios a la justicia, el bien y la razón, pues ellos se opondrán rotundamente y con toda su fuerza a llegar a acuerdos que vayan en contra de sus principios.
Por ejemplo: el orgullo siempre se opondrá a realizar ningún acto de humildad. Y esto es lógico, como lógico es que quien de por sí es humilde cometa actos de orgullo.
Solamente es capaz de romper esta regla los que por amor no quieren dañar a otra persona. Este acto de amor tiene una fuerza tal, que sólo puede ser medida por los resultados que se obtendrían si este acto de amor no se cometiera por ejemplo: si una persona orgullosa no tiene razón en algún Juicio X, pero por su orgullo no quiere reconocer que está equivocada, será capaz de cometer una locura con tal de no verse avergonzada por aquella persona que sí tiene la razón.
Ahora si la persona que tiene la razón sabe de lo que es capaz de hacer la persona orgullosa al verse descubierta en público, entonces la persona que tiene la razón por prudencia, por amor se queda callada, con ésta acción evita que la locura sea realizada. Así que la fuerza del acto de amor podrá medirse por la gravedad del acto de locura en el caso de que este se llevara a cabo.
A veces nuestros actos de locura no tienen consecuencias graves, pero también hay veces en que los errores que cometemos ya no tienen remedio. Lo malo es que estos errores nos pueden tomar sólo unos segundos para cometerlos, pero muchas veces ni con toda la vida podremos reparar un daño, como es la pérdida de un ojo, una mano, una pierna o en el peor de los casos el cuerpo completo.
Un acto de amor normalmente no estamos acostumbrados a realizarlo porque no nos damos cuenta de los beneficios que acarrea, pero mínimamente estamos dando lecciones que en ninguna escuela se imparten, por lo tanto seremos profesores extra-ordinarios y algún día nuestros alumnos nos lo agradecerán.
¿Qué tal? ¿Vale la pena esforzarse a realizar constantemente y cuando se pueda todos los actos de amor que se nos presenten? Es normal que por costumbre nos neguemos a realizar esfuerzos que no estén ligados a nuestros propios intereses.
Lo extraordinario ocurre, cuando conscientemente realizamos acciones exclusivamente en favor de los demás.
A ver, a ver que es lo que acabo de escribir, mi sapa pico de gambusino acaba de encontrar una pepita de oro.
Yo no me considero una hermana de la caridad, ni mucho menos una Teresita La Piadosa, y las acciones que estoy realizando en favor de Morena abarca mucha gente, claro que dentro de esa gente están mis propios intereses, pero mis acciones quedan en el rango de lo extra Ordinario y yo no me había percatado de ello (pues qué bueno).
Otro ejemplo de acción inteligente es:
Cuando uno aprende a controlar la lengua porque es verdaderamente difícil enmudecer cuando las palabras quieren hacerse oír, aunque estas no hayan sido bien pensadas. Las palabras y los juicios que no se piensan pero se expresan constituyen un acto de imprudencia y nos pueden meter en apuros. Por ello la necesidad de pensar y repensar lo que va uno a decir, lo mismo puede decirse de nuestras acciones.
Un ejemplo muy claro de saber controlar nuestras acciones es cuando nos aguantamos de contestar en la misa forma, alguna agresión, verbal o física, que se nos haga.
En este ejemplo cabe perfectamente el sabio consejo de Jesucristo de poner mejor la otra mejilla y que a nosotros los comunes se nos hace tan difícil de comprender.
El hecho de que pudiéramos ejecutar una acción parecida por las dificultades que nuestro orgullo nos exige nos situaría en una situación de súper hombres, o por lo menos en el lugar de hombres muy inteligentes.