Sé inteligente: Domina tu enojo!
Querétaro, Qro., a 1 de noviembre de 2012
Clases de inteligencia
Es un error dedicar el 100% de nuestras actividades para la satisfacción de nuestras propias necesidades.
Es necesario dedicar un poco de nuestro tiempo y trabajo para tratar de resolver los problemas de los demás.
Porque si así lo hacemos, el trato de los demás hacia nosotros, siempre será favorable y eso es bueno, porque a ninguno de nosotros nos gusta ser mal tratado.
Llegado el caso de recibir un mal trato de alguien hacia nuestra persona, lo normal es que nuestra reacción primera será de desconcierto y la segunda la de tratar de entender el porqué de esa actitud de ataque hacia nosotros. La tercer reacción es la de defensa y la cuarta sería la de contestar en la misma forma o peor.
Una actitud inteligente de nuestra parte sería la de reaccionar de la siguiente manera:
Tratar de ser comprensivo a lo máximo. Trata de recordar si somos los causantes de esa actitud que se nos manifiesta.
Esforzarnos para entender que esa persona que nos está atacando en esos momentos sólo se esté desquitando con nosotros de algo que otros le hicieron. Así que nuestra mejor respuesta o reacción deberá de ser la de la comprensión y la de renunciar a cualquier respuesta de enojo por parte nuestra.
De esta primer clase de inteligencia podemos concluir:
LAS PERSONAS MÁS SERVICIALES SON MUY INTELIGENTES. Ser servicial es una muestra de inteligencia.
Este secreto siempre ha estado a la vista, sólo que ha permanecido cubierto con un velo que sólo puede ser quitado con un poco de esfuerzo y de buena voluntad.
La importancia del descubrimiento coincide con la inteligencia de Jesús cuando ya desde hace más de dos mil años nos dio este mismo consejo, aunque nos dejó a nosotros la tarea de develarlo.
Si una persona que te ataca verbalmente recibe de nosotros por lo menos el silencio, su ataque disminuye.
Si tiene razón en atacarnos, ni para qué alegar, si no la tiene es necesario aclarar las cosas pero de forma tranquila, para que quien nos atacó sin razón, tenga la oportunidad de pedir una disculpa que daremos sin ningún rencor.
Nuestra tranquilidad, no sólo depende de nosotros mismos, también depende de las personas que nos rodean.
Si alguien quiere molestarnos a propósito, lo hará, no nos quepa la menor duda, así que debemos trabajar para que eso no nos suceda… ¿Cómo? Tratando precisamente de estar bien con esas personas con las que de costumbre nos rodean, y de preferencia no sólo estar bien, sino óptimamente bien, o sea que ellos sean los que nos deban favores y no nosotros a ellos. Las personas son como bancos, si depositamos en ellas nuestros favores ellas nos lo guardan y abonan honradamente los intereses que estarán siempre a nuestra disposición en el momento en que lo necesitemos.
EL ENOJO… O lo que es lo mismo: La pataletita
El enojo es un Espíritu muy mal consejero, nos impulsa a cometer acciones que dan como resultado efectos desastrosos que muchas de las veces ya no tienen compostura. Porque es como cambiarle la vía a un tren para que ya no llegue a su destino. Regresar al tren en reversa y meterlo a la misma vía, es un trabajo enorme, que tenemos que realizar cuando nos dejamos llevar por los consejos del enojo. El espíritu del enojo no tiene cerebro, se maneja por impulsos, por instintos, pero nosotros si lo tenemos y es nuestra obligación utilizarlo en estos casos, teniendo como PRINCIPIO fundamental que a la violencia verbal y física ya se le llegó su tiempo de erradicarla de nuestras vidas, es un caso cerrado al que ha llegado la inteligencia humana.
El enojo es nuestra respuesta personal a las actitudes negativas que se nos presentan. Pero tendremos que comprender que con enojarnos no ayudamos a nuestro cerebro a encontrar la respuesta más acertada a la resolución del problema.
En este caso la paciencia, la comprensión para encontrar la respuesta a la resolución del problema que nos provocó el ENOJO.
El gambusino de la Sabiduría encontró el día de hoy, la pepita de oro que jamás había encontrado, la más grande, la más preciosa. Como la fórmula de la Coca, pero debemos recordar que las lámparas que se encuentran no son para alumbrar debajo de la cama.