Vencer el vicio

14.08.2021 13:38

Nuestra mente es una fábrica de ideas y de pensamientos, desafortunadamente no todas son buenas, algunas de ellas son malas, disfrazadas de buenas, porque son placenteras... y recordemos que el placer cobra al final, mientras que la felicidad cobra por adelantado...

Las ideas, mientras son sólo eso, "ideas" no pasa nada..cuando ya pasa algo es cuando esas ideas se convierten en acciones...mientras son sólo ideas es cuando nuestra conciencia deberá intervenir para calificarlas y para autorizarnos si conviene o no ponerlas en acción.

Cuando una idea mala pero placentera nos invita para que la pongamos en práctica, nos ruega y acaricia a nuestra mente para que nos pongamos en acción y para que aceptemos consumir algo que por experiencia sabemos que nos va a perjudicar, la culpa ya no le corresponde a la sustancia, sino a nosotros que ya la conocemos y que sabemos cuáles son sus efectos...

Es en estos momentos en los que debemos acudir a la voz de la experiencia y a los consejos de nuestra conciencia... es el momento de ejercitar el músculo de la voluntad, negándonos rotundamente para no consumir ninguna droga, plenamente consientes de que este esfuerzo descomunal nos podrá salvar de seguir siendo esclavos de un vicio que nos va a quitar la salud y la paz interior.

El mayor problema consiste en que la fuerza de nuestra voluntad es un músculo que no hemos ejercitado con anterioridad, pero siempre habrá una primera vez en que nos decidamos para ejercitar este músculo... la mejor manera de hacer los primeros ejercicios será la de negarnos rotundamente el gusto de complacernos con las drogas, que bien sabemos que son las que nos mantienen atrapados, haciéndonos sentir infelices e impotentes...

Si logramos vencer al vicio con las pocas fuerzas con que contamos, la próxima vez que la tentación nos vuelva a asaltar, démonos cuenta de que no lo hará con la misma fuerza... o mejor sea dicho, si lo hará con la misma fuerza, la diferencia consiste en que en este segundo ataque ya nos encontrará más fuertes, y así sucesivamente... 

Mientras nuestra voluntad nos apoye para sostenernos en nuestro propósito de abandonar definitivamente al vicio, cada vez se nos hará más fácil... y por fin podremos darnos el gusto de colgarnos en el cuello una medalla, aunque sea de cartón, pero que represente el triunfo que hemos obtenido en contra de ese maldito vicio...

No olvidemos que ese maldito vicio no dejará de insistirnos y hasta rogarnos para que volvamos con él... Enfrentémoslo con estas palabras: "Apártate de mi, maldito vicio... ya te conozco, eres como una hermosa mujer que me invita para darme cinco minutos de placer, pero que me cobra con 5 años de sufrimiento y enfermedad, pues estaba enferma de sífilis, chancros y gonorrea...."

 También recordemos que el primer requisito para pertenecer al club de patrones trabajadores justos y honestos, es la de portar esa medalla con orgullo... pues con orgullo nos la hemos ganado, al vencer definitivamente a nuestro maldito vicio... El segundo requisito, es el de dejar afuera nuestros defectos, como son nuestro egoísmo, ambición, envidia y mentiras y adoptar las virtudes como el amor a nuestro prójimo, la Caridad y la servicialidad...

Rafael Cabello Pérez, el Gambusino de la Sabiduría.