El precio de la Paz Social

Querétaro, Qro. a 13 de abril de 2013

"El Precio de la Paz Social"

                El precio de la  paz, no es el mismo para todos los individuos, los que menos tienen pagan más, los que tienen lo suficiente, no pagan nada y los que tienen de más, la salen debiendo.

                La paz es un artículo indispensable para la vida, para todos los seres vivos, por lo tanto, todos deberíamos de estar obligados a pagar por ella, un precio justo, equitativo, ni unos más, ni otros menos. Esto es indispensable para que exista una verdadera paz social. Los gobernantes  fueron elegidos precisamente para vigilar que esto se cumpla, para que exista entre los ciudadanos una distribución justa de los derechos y obligaciones entre los individuos. Desafortunadamente, nos tocó nacer en un país que eligió vivir en el sistema capitalista y este sistema ha demostrado ser muy ventajoso para la gente audaz  y ambiciosa, pues les permite acumular riquezas y propiedades sin limitación alguna, dejando poco a poco sin oportunidades a sus congéneres que ya nacieron, que van naciendo y hasta a los que aun no nacen, dando como resultado que la pobreza aumente con el tiempo. A la par que la riqueza crece desproporcionadamente.

                Y esta situación da origen a un descontento casi casi generalizado que pone en peligro la paz social, tan necesaria para todos. Quienes provocan esta situación deben de entender que a nadie le conviene que la paz se rompa. Pues esto ya ha sucedido muchísimas ocasiones en la historia de la humanidad y nos ha dejado como experiencia una serie de acontecimientos que nos recuerdan hechos de tristeza, desolación,  muerte y unas ganas infinitas por recuperar la paz.

                ¿Porqué si la paz ya la tenemos ahora buscamos un estado de guerra? Esto me parece irracional.

                Tenemos que encontrar un sistema que nos permita vivir mejor.

                Una educación que nos recuerde todos los errores que hemos cometido para poder evitarlos.

                Una educación que nos concientice de que todo aquello que no necesitamos, NO NOS PERTENECE.

                Una educación que nos convenza de que no debemos ejercer acciones de dominio sobre las cosas que existen en el mundo, como la tierra, el agua, los hidrocarburos y los minerales. Pues estos le pertenecen a la nación y la Nación se refiere a los que ya nacieron, están naciendo y están por nacer.

O sea nos pertenece a todos, y por lo tanto nadie puede ni debe apoderarse de ellos.

                Esta es la escuela que debemos impulsar a las nuevas generaciones, pues solamente de ésta manera es que podremos decir que hemos alcanzado la categoría de poder auto nombrarnos  como verdaderos seres humanos.

                Hay que recordarles y enseñarles a los jóvenes, que la humanidad no se adquiere al nacer, hay que ganarla de la misma manera como se obtiene un título, de Médico o de ingeniero.

                Solamente en la escuela de la vida podemos obtener ese título si es que realmente lo anhelamos.

                Ya no cumpliendo con el único y más importante mandamiento de la religión cristiana, pero al menos, respetando el derecho que tienen los demás de vivir en un ambiente de Paz y de Justicia social.